Muchas veces pensamos que estar sano es solo la ausencia de enfermedad pero es de gran importancia que aprendamos a valorar el optimismo y el humor para tener una vida activa y saludable.

Ser una persona mayor no está reñido con disfrutar la vida y mantener una buena calidad de vida, toca aprender a disfrutar y abordar de manera más plena las situaciones vitales, conflictos, dolencias y retos que nos propone el camino de la vida. Es aquí donde la Risoterapia nos puede ayudar.

Sigmund Freud atribuyó a las carcajadas el poder de liberar al organismo de energía negativa, algo que ha sido científicamente demostrado al descubrir que el córtex cerebral libera impulsos eléctricos negativos un segundo después de comenzar a reír. En los últimos 30 años se ha avanzado mucho en la aplicación de la risa como terapia. En los años 70, un doctor californiano aplicó la alegría y el buen humor como apoyo en la recuperación y tratamiento de enfermedades, obteniendo beneficiosos resultados. A partir de entonces se comenzó a utilizar la técnica de la terapia de la risa en hospitales de EEUU, Suiza, Alemania y Francia.

Científicamente, se ha comprobado que la risa espontánea, la carcajada, aporta múltiples beneficios sobre: la edad, el estrés, las tensiones, la ansiedad, la depresión, el colesterol, la obesidad, los dolores, el insomnio, los problemas cardiovasculares y respiratorios y cualquier enfermedad en general. Nos aporta aceptación, comprensión, alegría, relajación, abre nuestros sentidos, ayuda a transformar nuestras pautas mentales. Recientes estudios sobre la capacidad de las carcajadas para combatir todo tipo de enfermedades indican que mientras reímos liberamos gran cantidad de endorfinas, responsables en gran parte de la sensación de bienestar.

La Risoterapia se utiliza con el fin de eliminar bloqueos emocionales, físicos, mentales, sexuales, sanar nuestra infancia, como proceso de crecimiento personal. Se crea un espacio para estar con uno mismo, vivir el aquí y ahora, estar en el presente, ya que cuando reímos es imposible pensar, nos ayuda a descubrir nuestros dones, abrirnos horizontes, vencer los miedos, llenarnos de luz, de fuerza, de ilusión, de sentido del humor, de gozo y aprender a vivir una vida positiva, intensa, sincera y total, como los niños.

Después de una sesión de dos horas, es inevitable sentirse pleno, alegre, vital, energético y un sinfín de sentimientos positivos. Parece mentira cómo un método tan sencillo como es la Risoterapia puede aportarnos tanto: la risa es magia, es alquimia, es la mejor medicina.